Características y finalidad del trabajo independiente

 

El trabajo independiente se distingue por su carácter productivo y constructor de habilidades y competencias de los estudiantes, que va más allá del logro de metas específicas, de modo que el estudiante contribuya a la formación integral, incluyendo valores y actitudes.

 Se caracteriza por el sentido de responsabilidad de los estudiantes, el desarrollo de un pensamiento maduro y el desarrollo de habilidades innovadoras para la toma de decisiones que conducen a una amplia formación. El trabajo debe ser dirigido y organizado por el docente e identificar las metas que quiere alcanzar con los alumnos, tratar de hacerlos cada vez más independientes asumiendo nuevos retos, y darles la oportunidad de complementar lo aprendido en diferentes campos del saber.

Dentro de estas características, según Barriga & Múria (2000) se plantea una clasificación del trabajo independiente, en tres categorías:  

Trabajo Reproductivo: Estos trabajos presuponen una información sobre la actividad, pero no sobre el procedimiento a seguir. 

Trabajo Productivo: Aquí los alumnos aplican los hábitos y habilidades adquiridos en la asignatura durante la obtención de la información a partir de fuentes bibliográficas, como Enciclopedias, Revistas especializadas. 

Trabajo Creativo: En este caso los estudiantes se enfrentan a diferentes situaciones que requieren la aplicación de conocimientos y procedimientos de trabajo independiente adquiridos previamente, por ejemplo, la realización de trabajos escritos basándose en la búsqueda de información en diversas fuentes de referencias. 


Dentro de sus finalidades abarca: el perfeccionamiento de los conocimientos y su desarrollo, la consolidación de los conocimientos, la formación de habilidades prácticas, la formación de la tendencia a la búsqueda independiente de los nuevos conocimientos. Lo anterior implica promover que el alumno reflexione sobre su conocimiento, y también sobre sus procesos motivacionales, es decir, tiene que ser consciente de qué lo motiva a aprender, ante los retos que le representa una tarea propuesta. Los sujetos con un buen nivel de autorregulación deben ser capaces de: mejorar sus habilidades de aprendizaje a través del uso de estrategias motivacionales, seleccionar y crear ambientes adecuados para el aprendizaje, así como seleccionar la forma y cantidad de instrucción que necesitan aprender, tomar conciencia de la calidad de su aprendizaje en función de sus propias limitaciones y logros. En este sentido, los alumnos deben aprender a planificar, monitorear y valorar de manera consciente las actitudes y limitaciones con respecto a las demandas cognoscitivas de una tarea específica.  






Soca GEB. El trabajo independiente en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Revista Cubana de Informática Médica. 2015;7(2):122-131.

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